Las adicciones se caracterizan por un abuso impulsivo y compulsivo de sustancias que se es incapaz de controlar, y una sensación de placer tras el consumo. Este consumo se produce a pesar del conocimiento de la persona de que tendrá un impacto negativo en su salud física y/o mental.
La persona con una adicción tiene, además, una gran dificultad para dejar de consumir la sustancia o llevar a cabo el comportamiento adictivo. Si lo hace, sufrirá el llamado síndrome de abstinencia. Los síntomas del síndrome de abstinencia pueden incluir: ansiedad, inquietud o nerviosismo, dificultades para concentrarse, gran sensibilidad al estrés, ansia por consumir la droga o llevar a cabo el comportamiento adictivo, aislamiento social y/o problemas de sueño.
Aunque hace años, al hablar de adicciones aludíamos estrictamente a las adicciones a sustancias tóxicas (alcoholismo, nicotina, fármacos, cannabis, etc.), a medida que evoluciona la sociedad, han aparecido nuevas formas de adicción que afectan tanto o más a la población general.
Así nos encontramos con las llamadas adicciones comportamentales, como la adicción a las nuevas tecnologías (tecnofilia), al móvil (nomofobia), al sexo (ninfomanía), a las compras (oniomanía) o al trabajo, que conforman comportamientos excesivos aunque ninguno de ellos se diagnostica como trastorno mental, excepto el juego patológico, para el que sí existe suficiente evidencia.
Las adicciones suelen concurrir conjuntamente con otros trastornos mentales, como ansiedad, esquizofrenia o depresión. A veces aparecen como consecuencia de la adicción, aunque en ocasiones es el trastorno emocional el que provoca la adicción.
Los síntomas principales de la adicción son:
-Deseo intenso de consumo de sustancia o de la conducta adictiva
-Incapacidad para controlar los impulsos
-Incapacidad por mantener la abstinencia
-Dificultad para reconocer las consecuencias derivadas del consumo
-Deterioro de las relaciones personales significativas a causa de la adicción
Esto provoca o se produce junto con otros síntomas también importantes, como son un estado de ánimo triste, irritabilidad, ansiedad, reducción de la calidad de vida, afectación a otras áreas (familia, amigos, trabajo), insomnio, sentimiento de culpa, obsesiones, etc.
El tratamiento dependerá del tipo de sustancia consumida o comportamiento adictivo. Puede realizarse tratamiento médico o psiquiátrico, grupos de autoayuda, terapia de familia o de pareja.
La terapia psicológica se ha encontrado eficaz en el tratamiento de las adicciones, en ocasiones combinada con el tratamiento farmacológico. A lo largo de las sesiones, la persona trabajará sus habilidades de toma de decisiones y autocontrol, estrategias de afrontamiento, su autoeficacia y el manejo de estresores. La adquisición de estas nuevas habilidades, así como la comprensión del problema y el cambio cognitivo, permitirán a la persona volver a sus hábitos, mantener la abstinencia y mejorar la calidad de vida tanto de ella misma como de sus familiares y personas cercanas.
Si presentas algunos de estos síntomas y estás buscando psicólogo especialista en adicciones en Córdoba, no dudes en pedirme información.
Estaré encantada de ayudarte.