Miedos y ansiedad

Muchos niños tienen miedos y preocupaciones. De hecho, la mayoría de ellos son normales y adaptativos a determinadas edades, como el miedo a la oscuridad, a los animales, o a separarse de los padres. Estos miedos evolutivos desaparecen con el tiempo, a medida que van comprendiendo el mundo y aprenden a distinguir qué cosas son realmente peligrosas y cuáles no. Por ejemplo, cuando un niño, en repetidas ocasiones, logra dormir con la luz apagada y solo en su habitación, el miedo desaparece.

Sin embargo, cuando la experiencia repetida de las situaciones no provoca la adaptación del niño, y el miedo se mantiene o aumenta, necesitaremos la ayuda de un especialista.

¿Cuáles son los síntomas en un niño con ansiedad?

Es posible que un progenitor o adulto en la familia, o incluso un profesor, pueda observar indicios de que un niño está sufriendo ansiedad. Por ejemplo, cuando a la hora de ir al colegio el niño llora, expresa sentirse mal y acaba perdiendo clases. También si a menudo se muestra asustado ante interacciones sociales o habla menos de lo normal, evitando ir a determinados lugares o ver a sus amigos.

Además, puede dejar de hacer cosas que le gustan o de disfrutarlas, o tiene problemas de sueño o pesadillas frecuentes.

Sin embargo, en muchas ocasiones los niños pueden elegir no hablar de sus preocupaciones y evitar aquellas situaciones que les generan malestar, lo que puede complicar detectarlo.

¿Cuáles son los trastornos de ansiedad más frecuentes en niños?

Dependiendo del contenido de las preocupaciones o miedos, la existencia de un estímulo ansiógeno y su frecuencia, podemos encontrarnos con un trastorno de ansiedad por separación, fobia social, trastorno de ansiedad generalizada, una fobia específica o el mutismo selectivo.

Si quieres saber más acerca de estos trastornos, visita la entrada del Blog Principales Trastornos de Ansiedad en niños y adolescentes.

¿Cómo se trata la ansiedad en niños?

El tratamiento de elección para la ansiedad infantil es la terapia psicológica. Si notas cambios en el comportamiento de tu hijo, como algunos de los síntomas mencionados anteriormente, o sientes que la ansiedad de tu hijo se hace más intensa y empieza a obstaculizar su rendimiento escolar o las relaciones con sus amigos y familiares, es probable que necesite ayuda profesional. 

En la terapia psicológica es imprescindible la implicación de los padres y el resto de la familia para obtener resultados satisfactorios. Los padres, en el caso de la ansiedad, trabajarán como modelo de conducta e irán reforzando cada pequeño paso que de el niño durante el tratamiento.

La terapia ayudará al niño a enfrentarse a aquellas situaciones que le generan miedo y ansiedad, de manera muy gradual para permitirle experimentarlas sin excesivo temor y que, poco a poco, gane control y seguridad respecto a sus capacidades. 

Con el tiempo, el miedo y la ansiedad irán disminuyendo y será capaz de enfrentarse y disfrutar de más experiencias, cambiando sus pensamientos por otros más adaptativos y gracias al refuerzo y al apoyo de sus padres.

Si tu hijo presenta algunos de estos síntomas y estás buscando psicólogo infantil para la ansiedad en Córdoba, no dudes en pedirme información.

Estaré encantada de ayudarte.