Los trastornos de eliminación se definen como la dificultad para controlar los esfínteres.
Entre las conductas que se engloban en esta categoría nos encontramos, por un lado, la enuresis, que hace referencia al control de la orina; y por otro, la encopresis, que se refiere al control de las heces.
En función de cuando se produzca la enuresis, podemos clasificarla en diurna, si la falta de control urinario se da de día, y la enuresis nocturna, cuando la dificultad se da mientras el niño duerme (la más frecuente). Si se dan ambas, nos encontramos ante una enuresis mixta.
La encopresis también distingue dos tipos. La encopresis retentiva, en la que el niño conscientemente hace un esfuerzo por aguantar las heces, y la no retentiva, en la que el niño no aguanta conscientemente, sino que simplemente tiene dificultades para controlarlo, y se da una evacuación se heces en momentos y situaciones inapropiadas.
Además, podemos diferenciar los trastornos de eliminación primarios y secundarios, dependiendo de si el niño no ha llegado a controlar la orina en ningún momento, o si logró control urinario, pero volvió a tener problemas de contención un tiempo después.
Esta capacidad empieza a adquirirse a partir de los 18 meses. En primer lugar, el niño empezará controlando la eliminación de las heces, y más tarde, la de la orina.
Aunque algunos tienen esta habilidad antes que otros, se considera normal que se prolongue hasta los 4 años en el caso de la encopresis, y los 5 años en el caso de la enuresis.
Si el niño ya ha pasado de esta edad y sigue teniendo dificultades, estaremos ante un trastorno de la eliminación, y necesitaremos ayuda profesional.
A medida que el niño crece, y se hace consciente de sus dificultades, se puede convertir en una situación abrumadora emocionalmente, vivida con culpa y vergüenza, e incapacitante en el ámbito social.
Habiéndose descartado cualquier enfermedad médica o problema físico que cause el problema, el tratamiento de elección es la terapia psicológica.
En terapia se trabaja con el niño y los padres conjuntamente. Es muy importante evitar reprochar o castigar al niño por su falta de control, esto solo hará que aumente su vergüenza y culpa.
Se enseñarán pautas a los padres para llevar a cabo durante los casos de incontinencia, así como aquello que debemos evitar hacer cuando el niño no logre contenerse.
Con el niño, se trabajará su proceso de aprendizaje y se evaluará si existen causas emocionales que estén provocando la demora en la adquisición de estas habilidades, para poder tratarlas y facilitar el proceso. Será importante también atender a los posibles sentimientos de culpa y vergüenza a raíz del problema, así como otras áreas que se vean afectadas a causa del mismo.
Si tu hijo presenta algunos de estos síntomas y estás buscando psicólogo infantil para la enuresis o encopresis en Córdoba, no dudes en pedirme información.
Estaré encantada de ayudarte.